Por un lado, los jugadores. En cuanto a las cartas, hay dos formas básicas de jugar la mano.
1. Empujando. Para evitar que siga entrando gente y hacer valer lo que hasta el momento parece ser la mejor mano. Por cada jugador nuevo que entra, a los que es toca hablar después les mejoran las chances: a p4, los $8 que tuvo que poner le significaron chances de 2,25:1. A continuación, por el mismo número de fichas y después de haber entrado p4, las chances suben -toda vez que suben, mejoran- para el que sigue, haciéndosele cada vez más tentador entrar. El nuestro es un caso particular. Como ya pusimos $4 para poder participar fuera de turno, las chances del pozo son muy altas: 6,5:1. No se extrañen que si entran viendo hasta ahí, gatillen una seguidilla de veos que incluya a la mayoría de los participantes.
Empujando no se resigna equidad, lo que en otros términos equivaldría a hacer valer lo que es de uno por derecho propio. Si A+ Q+ tiene porcentajes favorables como mejores cartas antes del flop, los perderá en el pos flop con cinco o seis jugadores adentro. Al perderlos, resigna equidad.



